El año hidrológico 2004-05 (de setiembre del 2004 a agosto del 2005) ha superado prácticamente todos los registros de sequía en Catalunya, también en la comarca de Bages. La cantidad de lluvia ha sido tan sólo un tercio de media esperada.
Las consecuencias de esta sequía en los cultivos de secano y en la vegetación han sido nefastas. Muchos árboles y arbustos perennifolios, en especial aquellos que crecían en ambientes rocosos o pendientes con suelo de poco grosor, se han secado parcial o totalmente. Entre las especies dañadas por la sequía y con función preponderante en la vegetación están la misma encina, el durillo, el madroño, la adelfilla, el boj, el rusco y la coscoja. Entre los arbustos que mejor han resistido el temible estío están el enebro albar o cada en el coscojar y, como había demostrado ya anteriormente, el agracejo en el encinar. En las canales del macizo de Montserrat han sufrido también estragos por la sequía el tejo y el acebo. Comparativamente, el efecto de la sequía pertinaz no ha asido tan acusado en los caducifolios. El brote de los caducifolios afectados por la sequía fue tardío y escaso, y aún parte de las hojas han caído prematuramente. Habrá sido una temporada perdida para los caducifolios pero, a diferencia de los perennifolios, habrán conseguido mantener su integridad.
En la comarca de Bages, el área afectada por la sequía extrema del 2005 supera la de los episodios anteriores de sequía del 2003 y del 1994. En la foto, un encinar en Montserrat con numerosas encinas secas a cuasa de la sequía del 2005, a pesar de crecer en la vertiente umbría. [foto Jordi Badia]