Los robles producen numerosos tumores denominados agallas o cecidios, como respuesta específica a la puesta de huevos de un insecto en particular. La foto de arriba muestra la típica agalla de roble en forma de bola, conocida con el nombre popular de agalla canica y ocasionada por el himenóptero cinípido Andricus kollari. En la foto de abajo, la hembra ágama de Andricus kollari, obtenida a partir de su agalla. [fotos Jordi Badia (arriba) y Xavier Adot (abajo)]

Los robles forman muchas agallas o cecidios con aspectos distintos, a veces espectaculares, con el denominador común de ser causados por cinípidos, una familia de pequeñas avispas. Los cinípidos alternan generaciones de hembras ágamas con generaciones sexuadas, a pesar de que no siempre se conocen las dos generaciones. La forma de las agallas es distinta entre las dos generaciones. Tampoco es raro que en el interior del cecidio se desarrollen otras especies de cinípidos como inquilinas o de himenópteros calcidoideos o icneumonoideos como parásitas, estableciéndose relaciones complejas entre ellas. Ver los diferentes cecidios causados en el roble por Andricus kollari, A.coriarius, A.viscosus, Biorrhiza pallida, Neuroterus numismalis, por la generación ágama de N.quercusbaccarum y por la generación bisexual de N.quercusbaccarum.