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Los arces y el acirón, pertenecientes todos ellos al género Acer, se caracterizan por las hojas de nerviación palmada, pecíolo largo y disposición opuesta, y por los frutos con un par de alas que facilitan la dispersión con el viento. El arce de Montpellier (Acer monspessulanum) tiene las hojas en tres lóbulos y las alas del fruto en ángulo cerrado. Crece en umbrías, canales y fondos de barrancos. El arce menor (Acer campestre) tiene el limbo de las hojas recortado en cinco lóbulos principales, redondeados y con entrantes profundos. Las alas del fruto se abren completamente en un ángulo de 180º. El arce menor muestra una afinidad más montana que el arce de Montepellier. Las hojas del acirón (Acer opalus), en la foto, tienen normalmente un tamaño mayor que las de los arces; están divididas en 3 o 5 lóbulos agudos, algo recortados y con entrantes poco profundos. El ángulo de las alas del fruto es agudo. Vive en bosques húmedos y en canales, como las que se adentran en la vertiente norte de Montserrat, sin rehuir los ambientes rocosos. [fotos Jordi Badia] |
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