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| En el mes de noviembre, en Montserrat resuena un estruendo rítmico como martillazos de gigante: bum, bum, bum. No se trata de rocas desplomándose de las paredes, sinó del choque a cabezazos de dos grandes machos de cabra montés (Capra pyrenaica hispanica), ambos con cuernos colosales, que encaramados sobre una peña dirimen sus fuerzas y se disputan el dominio sobre las hembras. Ambos se levantan sobre las patas traseras y, con todas sus fuerzas, se asestan cabezazos mutuos con extrema violencia. Uno, dos, ...decenas de cabezazos brutales, hasta que uno de los contrincantes pierde posiciones y, empujado a cabezazos y golpes de cuernos, cae. Pero el macho caído no se rinde; ha perdido un asalto, no el combate. Está algo aturdido, pero pronto se recupera y se encarama de nuevo a la roca. La disputa a cabezazos brutales seguirá hasta que uno de los dos machos cabríos rivales, humillado, exhausto o herido, acepte definitivamente su derrota. Ver foto de la hembra. [fotos Jordi Badia] | |