El sapo corredor (Bufo calamita) es probablemente el sapo más frecuente en el Bages. Su piel es verrugosa, de colores entre verde, diversos tonos de marrón y gris. Detrás de los ojos se aprecia el desarrollo de las glándulas parótidas. La imagen superior muestra un ejemplar de tamaño mediano, la del centro un adulto excepcionalmente grande y pesado y la inferior un sapo corredor aún pequeñito. Sus costumbres son terrestres y su actividad nocturna. Como su nombre indica, este sapo prácticamente no salta, sino que corre o camina. [foto Florenci Vallès (arriba) y Jordi Badia (centro y abajo)]