En febrero o marzo, unas semanas más tarde que en las comarcas litorales, florecen los almendros (Prunus dulcis) en el Bages. Entonces el paisaje resplandece de un blanco luminoso, anuncio de la llegada de la primavera. Las imágenes muestran, arriba, la blanca floración de un campo de almendros, la de las copas de los almendros más la de las rabanizas (Diplotaxis erucoides) en el suelo, y abajo los detalles de la flor y del fruto, el almendruco. El cultivo del almendro en la comarca de Bages ha perdido la importancia económica que tuvo durante parte del siglo pasado. De todas formas quedan muchos campos de almendros cultivados y numerosos ejemplares diseminados, por lo que su valor en el paisaje humanizado se mantiene. El área de cultivo del almendro está limitada por las heladas tardías que dañan el fruto incipiente. [fotos Florenci Vallès (arriba y abajo derecha) y Jordi Badia (abajo izquierda)]