En primavera los sembrados de colorean de rojo con la floración de las amapolas (Papaver rhoeas). Esta planta anual, tan común, tan vistosa y tan popular, recibe nombres populares muy diversos en catalán: “pipiripip”, “rosella”, “roella”, “gallaret”, “quiquiriquic” y “paramà” entre los más habituales, y así hasta un total de 34 nombres registrados. Igual que otras plantas arvenses, la población de las amapolas está limitada por la aplicación de herbicidas en los campos. A menudo, entre el rojo escarlata de las amapolas, se camufla otra especie, la amapola híspida (P.hybridum) de color rojo púrpura. [fotos Florenci Vallès]