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Arriba, nido de procesionaria
del pino (Thaumetopoea pityocampa) en invierno, en las ramas de un pino carrasco. Las orugas
de esta especie, que puede ocasionar plagas, se transforman en mariposas nocturnas que, a pesar de ser abundantísimas, son difíciles de ver al no ser atraídas por la luz ordinaria.
Abajo, procesión de la procesionaria del pino, en el momento del entierro colectivo que precede a la etapa de pupa, cuando tendrá lugar la metamorfosis. Los pelos de estas orugas son muy urticantes. Las mariposas suelen emergir del suelo entre final de junio y final de agosto. [fotos Jordi Badia (arriba) y Florenci Vallès (abajo)] |