Un estrato de roca dura, normalmente una capa de conglomerado de un pocos metros de grosor, constituye los altiplanos del relieve tabular. La erosión de las rocas blandas situadas justo por debajo, normalmente lutitas, pone al descubierto y resalta este estrato culminal mucho más resistente. Progresivamente descalzado, el estrato culminal sobresale más y más hasta que grandes bloques de roca, limitados por grietas previas y de forma vagamente poligonal, un día acaban por desprenderse y rodar por la ladera. Los numerosos bloques de conglomerado que en la imagen aparecen diseminados por la vertiente han caído del estrato culminal. Y más rocas están por caer, tiempo al tiempo. La foto muestra la vertiente sur de la ermita de Santa Cecilia de Grevalosa (Castellfollit del Boix). [foto Jordi Badia]