Cinco meses después del incendio forestal, el suelo de este pinar de piono carrasco quemado en Els Cellers (Balsareny) continua casi completamente desnudo, desprotegido, a merced de las lluvias que lo erosionarán intesamente hasta que el crecimiento de un estrato herbáceo consiga frenar el proceso. La ausencia de arbustos con capacidad de rebrote y de hierbas en algunos pinares de pino carrasco facilita que se pierda suelo por erosión después de un incendio. [foto Jordi Badia]