La hierba de las siete sangrías (Lithospermum fruticosum) es un arbusto de hasta un metro de altura que se considera característico de los romerales más septentrionales. Sus hojas son lineales, sésiles y revolutas, similares a las del romero pero más cortas y cubiertas de pelos ásperos. Destaca en primavera por sus flores de corola simpétala, abiertas en cinco lóbulos, que cambian su tonalidad desde un color purpúreo inicial hasta un azul vivo final.
Las infusiones de hojas y flores de la hierba de las siete sangrías se habían administrado a enfermos con los objetivos de bajar la fiebre y de lo que se había denominado en medicina tradicional “reducir la sangre”, tal como en las sangrías practicadas con sanguijuelas. Muy probablemente bajo la influencia de la fantasiosa teoría del signo, la medicina tradicional relacionó la magia del cambio espontáneo en el color de sangre de las flores de esta mata con propiedades sobre la sangre humana. [foto Florenci Vallès]