El caracol rayado (Cepaea nemoralis) no es difícil de ver en los bosques y prados del Bages. Este caracol presenta una gran variabilidad tanto con respecto al color de fondo de la concha, que va del amarillo pálido al anaranjado, como con respecto a las rayas que éste presenta, que pueden ser desde muy anchas hasta inexistentes y desde muy marcadas hasta borrosas. Esta variabilidad tiene valor adaptativo, como lo demuestra el hecho que los Cepaea nemoralis de las dunas fijadas son uniformemente amarillos y tienen el labio externo de la apertura de la concha (el peristoma) claro, dos carácteres que favorecen el camuflaje y la termoregulación en un hábitat cálido. Sin embargo, se sabe que las presiones selectivas no son únicamente térmicas o de depredación. Se pueden encontrar acumulaciones de conchas destrozadas de Cepaea nemoralis alrededor de las piedras que el tordo (Turdus philomelos) utiliza como yunques contra los cuales rompe caracoles sacudiéndolos con el pico. [foto Florenci Vallès]