En temporadas de sequía persistente o de estiaje, algunos arroyos se secan completamente, mientras que otros, por la mayor regularidad de sus fuentes y por el sustrato rocoso que atraviesan, conservan el agua en las pozas más profundas. En estas pozas pueden refugiarse los peces, por lo que estos arroyos pueden mantener poblaciones de peces, mientras que las que ocasionalmente se secan totalmente no.
En la imagen, una poza del torrente de Julenques -uno de los que constituyen la cabecera del arroyo de Guardiola-, en donde el barbo de cola roja se concentraba al final de la larga sequía de otoño del 2004 al verano del 2005. [foto Jordi Badia]