Cerca del arroyo de La Gavarresa, en el término de Avinyó, en una pequeña torrentera que desciende de la vertiente este de Fucimanya, súbitamente brota agua salada. Aquí nace, inesperado, el torrente Salado de Avinyó o de L'Abadal, con un agua tan salada como la de mar. El agua salada deposita óxidos de hierro. Un juncal halófilo de Juncus maritimus y una alga verde del género Cladophora crecen en estas aguas. Indudablemente la sal proviene de la formación geológica Cardona que se encuentra en el subsuelo, cuyas capas más altas están constituidas precisamente por cloruro de sodio. La ausencia de potasio en el torrente Salado de Avinyó diferencia su origen natural, geológico, en contraposición a las numerosas filtraciones de aguas saladas originadas en la minería de potasa y en sus escombreras que sí contienen el ión potasio. [foto Jordi Badia]